Esteban Espinoza / San Luis Potosí
La contaminación del agua y del ambiente en San Luis Potosí afecta con mayor severidad a niñas, niños y mujeres, especialmente en comunidades indígenas, advirtió el investigador Fernando Díaz Barriga de la UASLP durante el Seminario Internacional Agenda Social del Agua.
El especialista señaló que los límites legales de arsénico y flúor en el agua están calculados con base en parámetros para adultos, lo que deja en mayor vulnerabilidad a la niñez, que ya enfrenta riesgos neurológicos, problemas de aprendizaje y enfermedades graves como la leucemia. A ello se suman microplásticos y otros químicos sin regulación que han sido detectados en los cuerpos de niñas y niños potosinos.
En comunidades como Tocoy, en la Huasteca, el acceso al agua potable es casi inexistente y las familias consumen líquidos contaminados, lo que se refleja en padecimientos gastrointestinales y en la presencia de tóxicos en el organismo.
Díaz Barriga subrayó que las mujeres indígenas también están expuestas a contaminantes derivados del uso de estufas de leña y la quema de basura, lo que incrementa el riesgo de cáncer y daño pulmonar. Además, estudios han encontrado en ellas niveles de ftalatos —compuestos tóxicos presentes en plásticos— de los más altos reportados en el mundo.
El investigador insistió en que la infancia indígena es el sector más frágil, pues a la pobreza y desigualdad se suman los efectos del cambio climático, la crisis hídrica y la exposición a químicos no regulados. Urgió a modificar las normas de calidad del agua considerando a la niñez y aplicar medidas precautorias para evitar que la salud de estas poblaciones siga deteriorándose.
