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La traición de Gallardo a la UASLP

EL ORÁCULO

Por: Esteban Espinoza 

El peor enemigo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí no está en la falta de alumnos, ni en la ausencia de maestros preparados, tampoco en la carencia de voluntad de sus investigadores o en la apatía de sus padres de familia. El verdadero verdugo de la máxima casa de estudios se llama Ricardo Gallardo Cardona, el gobernador que presume apoyar la educación, pero que en los hechos la asfixia con el látigo del incumplimiento.

La Federación ya liberó más de 180 millones de pesos para fortalecer a la UASLP. El recurso existe, está etiquetado, tiene destino claro. ¿Qué hace Gallardo? Lo retiene, lo esconde y, en un acto de cinismo absoluto, manda al Instituto de Fiscalización Superior a intentar auditar un dinero que nunca salió de su gobierno. ¡Una burla descarada! El único recurso que el Estado puede auditar es el que él mismo entrega, y como no da un centavo, nada tiene que auditar. Pero la consigna es clara: presionar, intimidar, y castigar a la Universidad por no doblegarse.

Los datos son contundentes: en lo que va de su administración, Gallardo acumula un adeudo de más de 800 millones de pesos con la UASLP. En 2022 dejó de aportar 152 millones; en 2023 incumplió con el 41.86% de lo acordado con la Federación. Y en el primer semestre de 2025, la deuda ya supera los 200 millones. 

Mientras tanto, la Secretaría de Finanzas vende humo: presume “apoyos extraordinarios” que apenas alcanzan a cubrir una cuarta parte de lo que en realidad deben. Una mentira oficial disfrazada de boletín.

El gobernador juega con el futuro de miles de estudiantes, investigadores y familias potosinas. Porque cuando la Universidad no tiene dinero, no hay laboratorios, no hay becas, no hay proyectos de investigación, no hay pagos dignos a maestros. La UASLP no pide limosna, exige lo que por ley le corresponde.

¿Y dónde están los potosinos? ¿Dónde están los maestros, los padres de familia, los alumnos? ¿Dónde esta el Gobierno Federal?, El silencio de la comunidad universitaria y de la sociedad en general se vuelve cómplice. Llevan cuatro años tolerando que un gobierno que se dice progresista pisotee a la institución más importante del estado.

La verdad es cruda: este es el peor gobierno que le ha tocado a la Universidad sufrir. Y si la indiferencia continúa, Gallardo saldrá impune de una de las traiciones más graves contra la educación pública en San Luis Potosí.

Mientras no haya acciones firmes de la comunidad potosina para obligar al gobierno a pagar lo que debe, la Universidad seguirá condenada a mendigar lo que ya es suyo. Y Gallardo seguirá engordando su discurso falso de “apoyo sin límites”, mientras en realidad entrega migajas y presume grandeza.

La UASLP no necesita discursos, necesita dinero. Y ese dinero ya está, pero secuestrado en manos de un gobierno que ha demostrado ser enemigo de la educación.