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Protegidas del alcalde Arnulfo Urbiola, “Las Alacranas” vuelven a sembrar violencia: joven sigue grave y vecinos denuncian años de abusos

Esteban Espinoza / Rioverde SLP

La comunidad de La Cofradía Grande volvió a estremecerse tras una brutal riña campal ocurrida la madrugada de este domingo, que dejó a un joven en coma y con lesiones de gravedad. Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido información oficial sobre los hechos, pese a la presión de habitantes y testigos.

Los señalamientos apuntan nuevamente a la jueza auxiliar de la comunidad, Nohemí Méndez, y a su hija Maira, consejera ciudadana de Desarrollo Social, ambas identificadas por los vecinos como operadoras del PVEM y conocidas como “Las Alacranas”, junto con más de veinte familiares y allegados.

Video exhibe al alcalde premiándolas

Luego de la riña, comenzó a circular un video donde se observa al alcalde de Rioverde, Arnulfo Urbiola Román, premiando públicamente a estas mujeres con un viaje a la playa, e incluso haciendo bromas acerca del sobrenombre que las identifica en la comunidad.

El material ha generado indignación, ya que los vecinos consideran que confirma la protección política y la impunidad con la que se conducen.

El ataque que dejó a un joven en coma

De acuerdo con testigos, la agresión inició cuando el joven identificado como Isaías, y quien aparentemente es ciudad de Estados Unidos, conocido como “El Chino”, fue atacado dentro de su domicilio.

“Se metieron hasta la casa por él, tumbaron la puerta. Ellas sienten que pueden hacer lo que quieran porque el presidente las protege”, narraron habitantes.

Isaías recibió varias heridas punzocortantes y golpes en la cabeza propinados presuntamente con un bate de béisbol por parte de la jueza y su hija.

Fue trasladado por personas ajenas al pleito al Hospital General, donde ingresó inconsciente, fue entubado y permanece en estado de coma.

Los vecinos acusan que, al llegar la policía, la jueza Méndez declaró que “ya estaba arreglado”, intentando cerrar el caso sin investigación.

Además, trascendió que el propio alcalde Arnulfo Urbiola habría acudido al lugar en una patrulla municipal, sin que ello derivara en detenciones ni aseguramientos.

Habitantes de La Cofradía Grande afirman que este no es un hecho aislado, sino parte de un historial de abuso de poder y violencia presuntamente cometido por estas mujeres y su familia.

Recordaron que hace unos meses, por una diferencia política, un vecino del lugar sufrió un ataque en el que le quemaron su casa con él adentro, hecho que tampoco fue esclarecido ni sancionado.

“Estamos cansados. Es una familia que hace lo que quiere, y nadie les pone un alto”, expresaron residentes, quienes temen nuevas represalias.

La comunidad demanda una investigación imparcial y sanciones ejemplares, sin privilegios derivados de vínculos políticos o personales.

Mientras tanto, el joven agredido continúa en estado crítico y el silencio de las autoridades ha profundizado la molestia y preocupación entre los habitantes.