Una mujer que viajaba de Tampico a Rioverde el pasado martes 23 de diciembre vivió momentos de terror al encontrarse con una trampa de “ponchallantas” en la carretera de cuota cerca de la caseta de Tamuín Valles. El incidente ocurrió alrededor de las 17:00 horas y pone en evidencia la falta de vigilancia y operativos de seguridad en las carreteras de San Luis Potosí durante la temporada decembrina.
La afectada, quien optó por tomar la carretera de peaje para mayor seguridad, invirtió alrededor de $400 pesos en las casetas de Tamuín, Valles-Rayón y Rayón-Rioverde, confiando en que este pago le brindaría protección. Sin embargo, a unos 500 metros antes de llegar a la caseta de Tamuín Valles, la conductora se encontró con una escena desconcertante: varios vehículos varados en el carril contrario y otros en su propio carril, con personas que intentaban alertarla a gritos y gestos, pidiendo que se detuviera.
“Me enfrenté a una escena desconcertante. Había al menos dos vehículos varados en el carril contrario y otros dos más en mi carril, en medio de la carretera. Desde lejos me gritaban que me detuviera y aleteaban los brazos”, relató la conductora. Al viajar sola, temió ser víctima de un posible asalto y decidió no detenerse. Gracias a su decisión, logró esquivar lo que parecía una trampa.
Los vehículos varados eran parte de un grupo de personas que intentaban advertir sobre los objetos metálicos punzocortantes (“ponchallantas”) esparcidos por la carretera. La situación empeoró cuando dos autobuses de pasajeros, que venían de Tamazunchale, llegaron al lugar. Milagrosamente, la conductora pudo sortear la trampa, ya que los ponchallantas fueron arrastrados por los vehículos que la precedían (una camioneta de caja y una grúa), quedando las unidades inmovilizadas metros adelante.
Al llegar a la caseta de peaje, la viajera denunció el hecho a los encargados, pero la respuesta fue de total indiferencia. “Nos dijeron que levantarían el reporte correspondiente y contactarían a las autoridades pertinentes, sin mostrar asombro o urgencia”, explicó.
A pesar del peligro, la viajera continuó su recorrido de más de dos horas hasta su destino, pasando por otras dos casetas. En todo ese tiempo, no avistó “ni una sola patrulla de la Guardia Civil estatal ni de la Guardia Nacional”.
La víctima denunció lo que consideró un claro “abandono del estado”, subrayando la falta de un “programa real de vigilancia en las carreteras” durante estas fechas, cuando las familias viajan para reunirse en las fiestas decembrinas. Su relato se une a las múltiples denuncias de ciudadanos que han sido víctimas de robo y otros delitos en la misma ruta, donde el uso de ponchallantas es una de las estrategias delictivas más comunes para detener vehículos y asaltar a quienes se movilizan.


