EL ORÁCULO
Por: Esteban Espinoza
En política nada es casualidad. Y cuando alguien finge que lo es, normalmente ya hizo sus cálculos.
Cuando parecía que Morena y el Partido Verde en San Luis Potosí comenzaban a limar asperezas —tras semanas de mensajes cruzados, sonrisas institucionales y fotografías calculadas— llegó el golpe desde el Senado. Manuel Velasco destapó a la senadora Ruth González como aspirante natural a la gubernatura del 2027. Y lo que parecía una cortesía política terminó siendo dinamita.
El círculo rojo no tardó en leer el movimiento como lo que era: un amague. Un mensaje directo a Palacio Nacional en medio de la discusión de la Reforma Electoral. Una forma de decir: “ En San Luis Potosí solo mis chicharrones truenan”.
Pero el cálculo falló.
Horas después, desde la mañanera, la presidenta de la República y jefa de las Fuerzas Armadas, Claudia Sheinbaum Pardo, fue contundente: “Yo no estoy de acuerdo con el nepotismo”. No fue una declaración improvisada. Fue un mensaje quirúrgico. Recordó que Morena ya integró en sus estatutos el rechazo al nepotismo y dejó claro que cualquier candidatura que lo privilegie será decisión del partido.
Traducido al lenguaje político: no hay línea para validar herencias familiares.
El efecto fue inmediato. Morena en San Luis Potosí recibió, sin pedirlo, la excusa perfecta para romper cualquier intento de alianza rumbo al 2027. El trabajo de acercamiento entre Ricardo Gallardo y la dirigente morenista Rita Ozalia Rodríguez Velázquez pierde sentido si el Verde insiste en imponer la narrativa sucesoria.
Porque si algo dejó claro Sheinbaum es que está limpiando la casa. Y no distingue colores cuando se trata de disciplina interna. La silla de los castigados ya tuvo inquilinos de alto nivel. Y quienes conocen a la presidenta saben que detrás del tono sereno hay una operación firme, silenciosa y estratégica.
Desafiarla no es gratuito.
En San Luis Potosí el tema no es solo político, también es financiero y judicial. El gobernador carga antecedentes que nunca desaparecieron del todo. Las finanzas estatales atraviesan tensiones, las deudas crecen y la transparencia no es precisamente el fuerte del sexenio. Mientras tanto, la Federación ha intervenido para evitar crisis mayores, como la deuda con el magisterio.
Pero cuando el poder federal decide revisar, revisa.
Y si algo caracteriza al actual aparato de seguridad nacional es que los expedientes se integran con paciencia. No se anuncian, se construyen. Y cuando se presentan, no son mediáticos: son legales.
El Verde creyó que podía presionar. Pero presionar a la jefa de las Fuerzas Armadas tiene costos. Y en política, los costos casi siempre se pagan después.
La pregunta ya no es si habrá ruptura.
La pregunta es quién está dispuesto a asumir la factura.
Porque en el tablero nacional, San Luis Potosí no es una isla. Y cuando la disciplina se impone desde arriba, las rebeldías locales suelen terminar en silencio.
El Oráculo lo advierte:
quien desafía al centro sin medir el momento, puede terminar aislado… o exhibido.
Y en 2027, cada movimiento empezará a cobrarse desde ahora. O como diría mi abuelita con el caso de Adan Augusto López, “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…”
