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“Atotonilco vive con miedo: robos de ganado y abandono de autoridades golpean al campo”

Por Esteban Espinoza Hernández

Ciudad Fernandez S.L.P. En la comunidad de Atotonilco, el miedo ya no se esconde. Camina entre los corrales vacíos, se escucha en la voz quebrada de quienes perdieron su patrimonio y se siente en la impotencia de denunciar sin obtener respuesta.

Aquí, el robo de ganado no solo arrasa con animales. Arrasa con años de trabajo, con la tranquilidad y con la fe en la justicia . Asegura María Teresa Grimaldo Vega quien junto con Martha Cruz lo han perdido todo ante la fría mirada de lo que para muchos llaman “justicia” la cual no llega a estas comunidades alejadas de la ciudad y de la inoperancia de la fiscalía del estado.

La madrugada en que todo cambió fue El 12 de diciembre, María Teresa vivió lo que muchos en la zona temen ser una víctima más y una cifra en el sistema judicial ;Tras una jornada de trabajo, regresó para encontrar sus corrales abiertos, las cercas cortadas y el silencio donde antes había vida. cinco vacas habian sido robadas una de ellas sacrificada y llevada en carne de canal “Seguí el rastro… me dejaron una vaca amarrada, pero más adelante habían matado otra. Hasta los cuchillos dejaron”, relata, Años de esfuerzo se esfumaron en una noche.

No son animales, son vida en el campo, el ganado no es solo propiedad: es sustento, ahorro y esperanza. “Uno no los vende porque sabe que en una necesidad ahí están”, De ellos depende la comida, la venta de queso, los gastos médicos, la supervivencia diaria. “A veces uno no come, pero los animales sí. Primero ellos”. Por eso, el golpe es doble: económico y emocional. “Son parte de la familia… los crías mansitos, te siguen” y ahora todo se esfumo lo perdimos todo !

El miedo cambió la forma de vivir, hoy la rutina ya no es la misma ;Los productores sacan a sus animales por la mañana y los encierran por la tarde dentro de sus propias casas pero ni eso da seguridad. “Cuando ya no haya animales en el campo, ¿van a meterse a las casas?” se cuestionan “¿Qué sigue? ¿Nos van a quitar a nosotros?”

Muchos robos… pocas denuncias porque no creemos ya en las autoridades que nos tienen abandonados la inseguridad es un lastre y los robos son constantes en comunidades como Pilas, Ventilla, Morillos y La Cañada, la mayoría no denuncia. No por falta de valor, sino por falta de esperanza. “¿Para qué? No se hace nada”.

Ir a Rioverde a la fiscalía a denunciar representa gastar lo que no se tiene Pasajes o gasolina ,Comida en el camino, Días sin trabajar “No tenemos ni para el camión… y luego ir sin comer”, lamentan “El valiente vive hasta que el cobarde quiere. Yo sí denuncié”, afirma una afectada.

Pero quien tiene el valor de denunciar se enfrenta a algo más que los oidos sordos y la falta de estudios que es el golpe de la indiferencia de los funcionarios de la fiscalía que los hace sentirse mas mal al saber que el sistema no responde, son Trámites interminables, requisitos inesperados, vueltas sin sentido y un trato que, aseguran, lastima más. “Yo soy la víctima, no la que roba… pero así te hacen sentir”.

A meses del robo , no hay avances, no hay visitas, no hay información “Uno denuncia esperando justicia… pero solo encuentra silencio”.

Impotencia, coraje… y dignidad el dolor se mezcla con la rabia, Porque mientras unos luchan por sobrevivir, otros se benefician del esfuerzo ajeno. “Ellos se toman su refresco o su cerveza con lo que nos quitan… sin que les cueste nada”. Y aun así, las víctimas no pierden su dignidad.“Que se pongan a trabajar… que sepan lo que cuesta”.

Un delito que no es improvisado y los testimonios apuntan a algo más grave que es la organización y la presunta participación de las autoridades “Hay “halconcitos” en cada rancho… saben cuándo uno sale” incluso describen caminos perfectamente habilitados para mover el ganado “Mejores que la carretera… pasan entre arroyos y conectan comunidades” nada parece casual.

Un pueblo que se vacía y el daño ya es visible corrales sin animales. Producción detenida , familias en incertidumbre. “Antes estaba lleno… ahora ya no hay nada” Algunos estiman decenas de animales robados en distintos casos recientes, Cuando te roban, también roban el futuro y el impacto no termina en el presente.

Los animales robados eran la base de proyectos familiares como el de estas dos mujeres quienes se dedican a la producción de queso, empiezan de abajo con la cría de ganado y basan el éxito para tener un ahorro para emergencias “Si hay una enfermedad, de ahí salíamos… ahora no tenemos nada”.

Ante la falta de respuesta, algunas voces apelan incluso a la conciencia de quienes cometen estos delitos. “Que regresen los animales… que piensen en el daño” y advierten “El castigo llega… aunque uno no lo vea”.

Las familias de Atotonilco no piden privilegios. Piden lo básico ,Seguridad ,Justicia y una Atención digna , pero sobre todo, piden ser escuchadas. “Nos están quitando todo”

A pesar del abandono institucional, hay algo que no les han podido quitar el valor de denunciar, de hablar, de seguir trabajando, de no rendirse porque en Atotonilco, aunque el miedo crece, también lo hace la voz de quienes ya no están dispuestos a quedarse callados.

“Nos roban los animales… pero no nos van a robar la dignidad”.