CIUDAD VALLES, S.L.P. — Un caso clínico que ha encendido las alarmas en la región ocurrió en el Hospital General de esta ciudad, donde una mujer de 90 años, originaria de la localidad de Tandzumadz, municipio de Huehuetlán, fue ingresada tras detectarse la presencia de larvas de gusano barrenador en sus fosas nasales.
Aunque la miasis (infestación por larvas) es una patología comúnmente asociada al sector ganadero, el reciente salto a casos humanos ha expuesto una realidad preocupante en las comunidades de la sierra. El gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) es un parásito que deposita sus huevos en heridas abiertas o cavidades húmedas; en condiciones de falta de higiene o atención médica oportuna, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones severas y rápidamente progresivas.
Este caso no es un hecho aislado, sino que pone en evidencia una crisis de salud pública en las zonas rurales:
- Falta de servicios: En comunidades como Tandzumadz, la lejanía de los centros de salud y la falta de brigadas preventivas exponen a los adultos mayores a riesgos evitables.
- Descuido sanitario: La creciente presencia de esta plaga en el ganado de la región ha facilitado su propagación. La falta de control en el sector pecuario ahora está impactando directamente en la salud de las personas más vulnerables.
A pesar de la gravedad del diagnóstico, las autoridades de salud no han emitido un posicionamiento detallado sobre las acciones de contención epidemiológica en la zona de Huehuetlán. Mientras tanto, especialistas reiteran que cualquier herida, irritación inusual o secreción en cavidades debe ser tratada de inmediato en un centro médico. La omisión o el retraso en la atención puede derivar en complicaciones irreversibles, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o edad avanzada.
