POR Esteban Espinoza
RIOVERDE, S.L.P.- Una jornada de entrega de despensas por parte del Gobierno del Estado se convirtió en un escenario de tensión y repudio social en Rioverde, luego de que una delegada recién nombrada fuera señalada de maltrato, despotismo y presunta coacción política contra los beneficiarios, la mayoría de ellos adultos mayores.
El incidente se registró ayer durante la entrega de apoyos en la Velaria Municipal. Testigos y afectados denunciaron que la nueva delegada comenzó a dar órdenes de manera prepotente, dirigiendo un trato denigrante hacia las personas de la tercera edad y el público en general.
La tensión escaló cuando la funcionaria se negó a entregar las despensas, argumentando que los documentos de registro debían presentarse separados en tres hojas, a pesar de que la información requerida estaba consolidada en un solo folio. Esta exigencia arbitraria obligó a varias mujeres de la tercera edad a buscar y pagar por sacar copias para satisfacer el capricho de la delegada.
“Nos gritó y nos quiso quitar los papeles donde firmamos”, señalaron afectados. La delegada habría llegado al extremo de humillar a los beneficiarios al preguntarles si realmente tenían “mucha necesidad de la despensa”, sugiriendo que, de no ser así, “se podían ir”.
El punto más grave de la denuncia radica en que la delegada y su esposo están presuntamente intentando obligar a los adultos mayores a afiliarse al Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Los afectados manifiestan que la funcionaria les exige presentar la credencial de dicho partido como condición para la entrega del apoyo, en un claro acto de represalia y condicionamiento político sobre un programa que, de origen, es financiado por el Gobierno del Estado y debe ser universal.
El ambiente de inconformidad se agravó cuando el tráiler que transportaba las despensas ingresó por una calle en sentido contrario, del lado del gimnasio, generando un conflicto vial. La situación llegó a tal punto que las discusiones con la delegada se convirtieron en gritos, con los ciudadanos al borde de llegar a la confrontación física.
Ante el caos y el riesgo de una escalada de violencia, dos personas de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (SEDESORE) intervinieron rápidamente para poner orden y asegurar la entrega inmediata de las despensas a la gente molesta. Mientras tanto, la delegada y su esposo se retiraron a una zona discreta para “esconderse” y realizar llamadas telefónicas hasta que los ánimos se calmaran.
Los afectados exigen a las autoridades estatales que tomen cartas en el asunto y destituyan de inmediato a la delegada por el trato despótico y la coacción política ejercida en un programa de apoyo social esencial.
