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COLADERAS, PIZZAS Y RENCOR: LA VERDADERA MASA DE PODER EN SAN LUIS

Por: Don Pericles

En esta ciudad donde los baches brotan con más fervor que los jacarandás en primavera y el gobierno duerme como si fuera domingo eterno, una empresa decidió tomar cartas en la masa —literal y figuradamente—: Domino’s Pizza, esa cadena de origen estadounidense que lleva años poniéndole más salsa y creatividad a sus campañas que muchos gobiernos municipales a sus planes de infraestructura, tuvo la osadía de hacer lo impensable… decir la verdad.

Y es que ¡ay, valientes! se atrevieron a poner en un espectacular lo que todos sabemos, decimos y tropezamos a diario: que la glorieta de Sierra Leona es un acertijo vial creado por el mismísimo espíritu de Escher, y que nuestros baches tienen nombre, apellido y hasta padrinos políticos. En otras ciudades las calles te llevan a tu destino. En San Luis, las calles te eligen a ti.

Pero no contaban con la furia del horno… digo, del Palacio Municipal. Porque ¡zas!, como salido de un episodio de “La Ley y el Orden: Unidad de Crímenes contra el Ego”, el área de Comercio municipal realizó “inspecciones sorpresa” a las sucursales de Domino’s. ¿Coincidencia? Claro. Igualito que cuando tu ex “por pura casualidad” empieza a seguir a tu nueva pareja en Instagram a las 2:37 de la madrugada.

Una sucursal fue clausurada. ¿Motivos? Los de siempre: que si los permisos, que si el extintor estaba torcido, que si el logo no cumplía con la Norma Oficial de Simetría Estética Urbana. La narrativa oficial fue la de siempre: “No fue por venganza, fue por reglamento”. ¡Qué bueno! Porque si así actúan sin rencor, no quiero imaginar con tantito resentimiento.

Pizza, poder y perdón

Y es que no es la primera vez que el gobierno de Galindo actúa con rapidez… siempre y cuando el enemigo esté armado con peperoni y no con armas de fuego. Mientras los antros ilegales operaban con absoluta libertad hasta que la tragedia les puso nombre y edad a sus omisiones, mientras los permisos a centros nocturnos pasaban como pizza extra queso sin revisar ingredientes, ahora resulta que cuando una empresa pone un cartelito incómodo, ¡zas! la maquinaria regulatoria cobra vida como Frankenstein tras un rayo.

¡Qué curioso! Los baches pueden permanecer meses, pero una crítica en vinil y se activan como el SAT cuando cobras 601 pesos en MercadoPago.

Publicidad gratis, pero ¿para quién?

Lo más irónico de esta tragicomedia es que Domino’s salió ganando. En redes, los memes, los reels, los TikToks… ¡la viralidad! Se volvió tema de sobremesa y pizza familiar. Mientras tanto, el alcalde quedó como ese personaje de telenovela que llega al velorio a gritar “¡¿Por qué a mí?!”, pero con el rostro más adusto y menos lágrima.

La moraleja: si Galindo quiere que la gente deje de hablar de los baches, quizá debería empezar por taparlos. Porque mientras los ciudadanos se hunden —literalmente— en la incompetencia, la autoridad se ocupa de clausurar sucursales por atreverse a ser ingeniosas. Enrique, de veras, si ese fuera el mismo ímpetu con el que se atienden fugas, licencias o inseguridad, quizá no habría necesidad de que las pizzas hagan tu chamba.

El horno no está para excusas

En resumen, ahora en San Luis hay tres certezas:
1. Los baches no se tapan.
2. Las pizzas se venden, salvo que tengan opinión.
3. Y el perdón no es política pública, sino un lujo reservado para figuras divinas.

Porque aquí, el que critica, cierra. El que señala, molesta. Y el que gobierna, se enoja. San Luis no necesita enemigos externos, tiene gobernantes susceptibles.

Así que si usted, estimado lector, piensa poner un negocio, tenga cuidado. No vaya a ser que se le ocurra una campaña con tantita verdad y mucho humor. No está el horno para pizzas con sarcasmo. Y mucho menos para gobernantes con autoestima frágil.

Postdata: Señor alcalde, si necesita ayuda para una campaña publicitaria que conecte con la ciudadanía, Domino’s podría prestarle su agencia. Aunque, conociendo su estilo, seguro terminaría clausurándola también.