Esteban Espinoza / San Luis Potosí
El transporte de carga en México atraviesa una crisis de inseguridad que golpea directamente a los operadores, quienes son víctimas de secuestros, asaltos y, en los casos más extremos, asesinatos, con el fin de despojarles de sus unidades y de la mercancía que trasladan.
Los productos más codiciados por la delincuencia organizada incluyen llantas, cobre, acero, cerveza y otros insumos de fácil venta en el mercado negro. San Luis Potosí figura entre los puntos de mayor riesgo, especialmente en la zona de San Roberto, Nuevo León, y en las carreteras que atraviesan la Huasteca potosina, donde se han reportado múltiples incidentes.
Transportistas denuncian que ya no existe un sitio seguro para detenerse: en tramos despoblados los despojan de los camiones, mientras que en áreas urbanas ocurre lo mismo sin que exista presencia suficiente de autoridades. El saldo va desde unidades vandalizadas hasta operadores secuestrados, lo que refleja la falta de vigilancia y de apoyo real al gremio.
De acuerdo con testimonios de trabajadores, si bien los robos al transporte de carga no son un fenómeno nuevo, la violencia asociada a estos hechos ha escalado de manera alarmante, dejando en evidencia la vulnerabilidad del sector y la ausencia de estrategias efectivas para garantizar su seguridad.
