Últimas Noticias

Desesperado y fuera de control: alcalde de Rioverde manda a agredir a Leobardo Guerrero durante visita presidencial

Esteban Espinoza / Rioverde SLP

El autoritarismo se desbordó en Rioverde. Frente a los ojos de la ciudadanía y en plena visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el alcalde de Rioverde, Arnulfo Urbiola Román, mostró su verdadero rostro: el de un político desesperado, intolerante y peligrosamente fuera de control.

Durante la inauguración de la nueva torre del Hospital Regional, uno de los invitados especiales de Morena fue el excandidato a la alcaldía, Leobardo Guerrero Aguilar, quien desde hace meses ha sido blanco de amenazas, hostigamientos y campañas sucias orquestadas desde la oficina del propio alcalde. Pero lo que ocurrió este sábado rompió todos los límites.

Leobardo Guerrero, acompañado de simpatizantes y funcionarios de Morena, apenas se acercaba al evento cuando un grupo de aproximadamente diez sujetos —que primero se hicieron pasar por policías municipales y luego confesaron ser parte de un anexo para personas con adicciones financiado por el gobierno municipal— lo interceptaron y lo sacaron prácticamente cargado hasta las orillas del boulevard.

No hubo explicación oficial. No hubo autoridad visible. No hubo ley, sólo abuso y represión.

Las imágenes y videos del momento exhiben la cobardía y brutalidad de estos actos. Varios de los agresores han sido vistos recibiendo apoyos económicos del DIF Municipal, y aparecen en fotografías junto a Karina Quintero de Urbiola, esposa del alcalde, lo que demuestra una estrategia cínica y orquestada desde el corazón del gobierno local.

Ante esta emboscada política, Leobardo Guerrero no reaccionó con violencia, consciente de que todo formaba parte de una provocación. Pero los militantes de Morena no se quedaron de brazos cruzados: el diputado local José Roberto García Castillo intervino con firmeza, y junto a los simpatizantes evitaron que el excandidato fuera desaparecido del lugar como si vivieran en tiempos de dictadura. En el acto, se llamó a las autoridades y se anunció que se interpondrá una denuncia formal.

La intención era clara: intimidar, exhibir y enviar un mensaje de miedo. Pero el resultado fue otro: se evidenció el temor de Arnulfo Urbiola ante el crecimiento político de Leobardo Guerrero, hoy más fuerte que nunca con su incorporación a las filas de Morena.

A más de un año de la elección, el alcalde ha perdido la brújula. Gobernar ya no es su prioridad, ahora sólo actúa como jefe de una camarilla que persigue, reprime y amedrenta a quienes se atreven a alzar la voz. Ha entrado en una espiral peligrosa de desesperación que amenaza la paz social de Rioverde.

El mensaje que se pretendió enviar fue autoritario, pero lo que recibieron los ciudadanos fue una advertencia: Arnulfo Urbiola está dispuesto a todo, incluso a usar a los “tazos dorados” como carne de cañón, para sostener su debilitado poder.

Leobardo Guerrero, sereno pero firme, lo dijo claro:

“Estoy muy molesto, pero no me voy a rendir. Sé que esto es político. Sé que intentan desanimarme. Pero seguiré aquí, con la gente. Porque a Rioverde le urge un verdadero cambio.”

La política se calienta, sí. Pero no por quienes quieren construir, sino por quienes le tienen miedo al cambio y están dispuestos a ensuciar el piso antes de perder el trono.