por Esteban Espinoza
A medida que el año 2023 llega a su fin, es innegable que ha sido un periodo marcado por eventos significativos tanto a nivel nacional como internacional. En México, dos acontecimientos han dejado una huella indeleble, definiendo la dirección del país de cara al futuro.
Uno de estos hitos se encuentra en la esfera política nacional, con la definición de las dos candidaturas presidenciales encabezadas por mujeres. Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum representan dos proyectos políticos diametralmente opuestos, simbolizando la diversidad y los contrastes que existen en la sociedad mexicana.
Xóchitl Gálvez emergió como la figura líder de una oposición unificada, a pesar de las resistencias expresadas por liderazgos partidistas. Su presencia no solo representa una opción ciudadana, sino también la antítesis de la 4T en forma y fondo. Enfrentándose al embate del autoritarismo lópezobradorista, Gálvez encarna la resistencia que busca reconstruir lo que el actual gobierno ha desmantelado en términos institucionales y democráticos.
Por otro lado, a nivel económico, el segundo evento relevante es la persistencia y crecimiento de la economía informal en México. Según los datos más recientes del Inegi, la participación de la economía informal en el Producto Interno Bruto alcanzó el 24.4% en 2022, el nivel más alto desde que se realiza esta medición.
Este fenómeno refleja una realidad preocupante: de cada 100 pesos generados en la economía mexicana, 24.4 provienen de actividades informales. El comercio al por menor, la construcción y el sector agropecuario son los principales protagonistas de esta informalidad económica.
La persistencia de la economía informal es un indicativo claro de la falta de oportunidades en la economía formal para la población. La limitada disponibilidad y calidad de la educación profesional, así como las condiciones adversas para el crecimiento de empresas y la oferta de empleos bien remunerados, contribuyen a este fenómeno que afecta a millones de mexicanos.
En este cierre de año, es imperativo reflexionar sobre estos dos eventos clave y sus implicaciones para el futuro de México. La diversidad política y la persistencia de desafíos económicos son temas que demandan atención y acción por parte de la sociedad y las autoridades. Solo con un compromiso real hacia la construcción de oportunidades y la fortaleza de nuestras instituciones podremos encarar los retos que el 2023 nos depare.
