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Entre luces, rifas y aviadores… la realidad que no sale en el video

EL ORÁCULO

Por: Esteban Espinoza

Dicen que el poder marea. Pero en San Luis Potosí ya no solo marea: deslumbra, encandila y hasta trae ring light. Porque hoy la seguridad pública parece medirse en likes, no en auxilios; en tomas aéreas, no en patrullajes; en convoyes para TikTok, no en respuestas a emergencias reales.

El alcalde influencer y la ciudad abandonada

Lo que debía ser un operativo de protección ciudadana terminó convertido en set de grabación. Patrullas alineadas como utilería, torretas prendidas para el dramatismo y un alcalde más concentrado en el ángulo que en el territorio.
¿El detalle incómodo? A unas cuadras, en la colonia San Rafael, una mujer era asaltada violentamente. Pidió ayuda. Esperó. Nadie llegó.
Las patrullas estaban “ocupadas”. No cuidando ciudadanos, sino cuidando la narrativa.

La pregunta es tan sencilla como incómoda:
¿De qué sirve tener toda la fuerza pública reunida para una foto si no hay una sola unidad para atender una emergencia real?
La seguridad no se garantiza con luces de colores ni con convoyes coreografiados. Se garantiza con presencia constante y respuesta inmediata. Lo demás es puro show… y del barato.

El Verde que no madura y las rifas del poder

Mientras tanto, en la región, Óscar Bautista Villegas decidió que ya era hora de destaparse —aunque el calendario diga otra cosa— rumbo a la alcaldía de Rioverde. Y como buen acto adelantado, lo hizo aprovechando eventos ajenos, generando molestia en Ciudad Fernández y dejando claro que el oportunismo sigue siendo deporte de alto rendimiento.

Después del jalón de orejas social, vino el plan B: reuniones privadas, cúpula verde, círculo cerrado… y rifas de enseres de cocina para animar la concurrencia. Nada dice “proyecto de futuro” como una licuadora prometida.
¿La dirigencia estatal? Callada.
¿La militancia? Incómoda.
¿La ciudadanía? Observando cómo se reciclan las mismas prácticas de siempre y los mismo personajes corruptos, solo que con distinto empaque.

El DIF que duele… y mucho

Y si alguien pensaba que lo anterior era lo peor, espere a escuchar lo que se denuncia vía WhatsApp —y se vive— dentro del DIF de Rioverde. Porque ahí no hay cámaras ni reflectores, pero sí aviadores, dobles sueldos, acoso laboral y manejo opaco del dinero.

La denuncia es clara y dolorosa:

  • Coordinadoras que no se presentan a trabajar porque “prefieren no perder su plaza” como maestras.
  • Sueldos que superan los 35 mil pesos por no hacer nada, más otros ingresos del erario.
  • Personal sin prestaciones, con descuentos injustificados y sin acceso real a servicios médicos.
  • Dinero que “se coopera” y termina quién sabe dónde.
  • Despidos con liquidaciones a modo, descontando, incluso accidentes laborales.

Todo esto mientras se presume sensibilidad social y se pide confianza.
La gente está cansada, con miedo de hablar, pero harta de callar. Y cuando el miedo convive con la indignación, algo está muy mal.

La profecía de Oráculo

Los gobiernos que gobiernan para la cámara terminan fuera de foco.
Los partidos que se adelantan y reciclan vicios, se quedan sin credibilidad.
Y las instituciones sociales que olvidan su razón de ser, tarde o temprano quedan al desnudo.

Porque la realidad, por más que la editen, siempre se filtra.
Y aquí, aunque no salga en el video, ya está saliendo todo.