EL ORÁCULO
Por Esteban Espinoza
En un país con casi 130 millones de habitantes, lo mínimo que esperaríamos es que, si se va a elegir algo tan importante como a los jueces del Poder Judicial, por lo menos votara una cantidad decente de personas. Pero no. Apenas 13 millones de mexicanos salieron a votar en esta “elección judicial” que, en teoría, pretendía acercar la justicia al pueblo.
En la práctica, en San Luis Potosí, por lo menos; terminó siendo una farsa digna de una telenovela mal escrita, con guion político cortesía del Partido Verde y su elenco de funcionarios desesperados.
Y si hablamos del episodio que en la tierra de las tunas, bueno… eso ya fue de película de terror. Porque lo que se vivió en la jornada electoral, aquí no fue participación ciudadana, fue una puesta en escena orquestada por los verdes, con funcionarios municipales y estatales como protagonistas de un espectáculo patético, donde la intimidación fue el pan de cada casilla. Nada de prudencia, cero vergüenza, y mucha, pero mucha presión a los votantes. Si usted sintió que lo estaban siguiendo, no era paranoia: era el Verde.
La elección se volvió una disputa entre el Verde y Morena en las urnas potosinas, aunque ya sabemos de qué lado cayó el mazo judicial: el gobierno del estado no escatimó ni en recursos ni en mañas. Hubo acarreo, compra de votos, y votaciones impulsadas más por miedo a perder la chamba, la despensa o el apoyo de algún programa, que por convicción.
Morena, hay que decirlo, operó con más estilo: los “acordeones” llegaron a tiempo, sin el showcito vulgar del Verde. Eso sí, la pelea de fondo queda clara: si no van juntos en 2027, el encontronazo será de campeonato. Aunque si el Verde sigue con estas tácticas tan sucias, más que estrategia parecerá desesperación.
En San Luis Potosí, lo ocurrido en la jornada del domingo, es la apertura a lo que se viene en el 2027, los ciudadanos tienen la esperanza de que Morena vaya en solitario, para poder tener una opción por quien votar; pues definitivamente no hay oposición en San Luis Potosí, el PAN y el PRI están entregados a los brazos del Partido Verde, lo hemos visto a lo largo de los últimos 3 años; no son la oposición que espera los ciudadanos, y la única esperanza posible para evitar que el verde continue en el gobierno, es Morena; y se nota en tierra, en donde los ciudadanos no solo tuvieron que lidiar en esta elección judicial con el desconocimiento total de las candidatas y candidatos a magistrados y jueces; también con la intimidación que ejerció el verde para obtener el control del poder judicial en el Estado.
Morena tiene candidatos, a ras de suelo los Morenistas esperan a Rosa Icela Rodríguez, que aventaja en las encuestas estatales; pero no les disgusta Gerardo Sánchez Zumaya, el empresario Huasteco, que les guste o no, cada que aparece en redes, la gente lo impulsa a enfrentarse al Pollo Gallardo y ha ponerle un alto a tanta corrupción y autoritarismo; en el PVEM todo parece estar dicho, será la esposa del Gobernador la candidata, la Senadora Ruth González ya anda en campaña y no hay oposición que se le atraviese, pues las presidentas del PAN y el PRI, están entregadas a los brazos del oficialismo estatal; Enrique Galindo Ceballos a tenido que salir a defenderse solo, pues las presidentas de los partidos que lo llevaron a gobernar, no tocan al gobierno Gallardista ni con el pétalo de una duda.
Pero mientras aquí discutimos el circo judicial, en otros estados la democracia daba pasos con zapatos más limpios, aunque no necesariamente firmes. En Veracruz y Durango hubo elecciones intermedias y, aunque Morena salió airoso, no fue la aplanadora que todos esperaban.
En Veracruz, por ejemplo, los datos son claros: Morena y sus aliados gobernarán 60 municipios con el 31.95% de la votación. Movimiento Ciudadano sorprendió, colocándose como segunda fuerza con 41 municipios, y el PAN resistió con 34. El PRI… bueno, el PRI ya anda como ese ex que no quiere irse de la fiesta, pero todos sabemos que ya no liga a nadie.
La participación ciudadana fue del 49.91%, lo cual no está mal si tomamos en cuenta que votar bajo 40 grados y con la promesa de un kilo de frijol con gorgojo no es exactamente motivador. Aun así, el mapa político se reconfigura: Morena mantiene bastiones importantes como Veracruz, Xalapa y Coatzacoalcos, pero pierde terreno en otros como Orizaba y Poza Rica. Y en Boca del Río…
Durango tuvo su propia película. La capital sigue bajo la alianza PAN-PRI, pero Morena se llevó Gómez Palacio. Todo parecía tranquilo, hasta que Morena empezó a denunciar irregularidades —como quien revisa la cuenta del restaurante ya que se fue el mesero.
Así las cosas. En este país donde votamos por jueces como si fueran finalistas de un reality show, y donde los partidos aún creen que el miedo, el favor y la presión son mejores herramientas que una propuesta, solo queda una lección: si queremos que la democracia sea algo más que un espectáculo de domingo, necesitamos ciudadanos más comprometidos… y políticos menos cínicos.
Mientras tanto, no olvide: la justicia no se elige con amenazas, ni la democracia se construye a billetazos. Pero eso sí, el show electoral siempre continúa.
Hasta el próximo episodio.
