RIOVERDE, S.L.P. – La educación de un niño va más allá del aula. Es un esfuerzo conjunto que requiere el compromiso de la escuela, los maestros y, de manera crucial, de los padres de familia. En un panorama donde la educación a distancia y la tecnología han cobrado un rol protagónico, la participación activa de los progenitores en la vida escolar de sus hijos se ha convertido en un factor determinante para el éxito académico y el desarrollo integral.
La supervisión de las tareas escolares, lejos de ser una simple imposición, se ha consolidado como una herramienta fundamental. “No se trata de hacerles la tarea a los niños, sino de guiarlos “Al sentarnos con ellos, los ayudamos a desarrollar disciplina, a resolver dudas y, lo más importante, a crear un hábito de estudio. Este tiempo juntos fortalece el vínculo y les demuestra que su aprendizaje es una prioridad para la familia”. asi lo dio a conocer la profesora Perla Edith Gonzalez supervisora de la 12 zona escolar .
Madres y padres de la región de Rioverde han adoptado esta práctica con entusiasmo. “Ahora que mi hija está en primaria, me aseguro de sentarme con ella todas las tardes para ver qué le dejaron de tarea”, comenta el Sr. Luis Mendoza, padre de familia. “Al principio le costaba, pero ahora ella misma me pide que revisemos. Ha mejorado mucho en sus calificaciones y se siente más segura”.
La participación de los padres no se limita al ámbito académico. El fomento de actividades extracurriculares, en especial la práctica deportiva, es otro pilar clave en la formación de los jóvenes. El deporte no solo contribuye a la salud física, sino que enseña lecciones invaluables para la vida: trabajo en equipo, perseverancia, respeto a las reglas y manejo de la frustración.
Es por eso que se ha recomendado a los padres de familia acudir a canchas de fútbol, en las pistas de atletismo o en las albercas, o lugares de esparcimiento donde se observa la dedicación de los padres que acompañan a sus hijos en cada entrenamiento y competencia.
La invitación a los padres de familia es clara: involúcrense. No importa si es revisando la mochila, preguntando qué aprendieron en clase, asistiendo a las reuniones escolares o animando desde las gradas. Cada gesto de apoyo suma y construye el camino hacia un futuro prometedor para los estudiantes. Al final del día, la educación es un maratón que se corre en familia, y los padres son, sin duda, los mejores entrenadores.
