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La magia del informe: Gallardo y el arte de desaparecer problemas

EL ORÁCULO

Esteban Espinoza

El cuarto informe de Ricardo Gallardo en la Arena Potosí fue un espectáculo: luces, música, artistas de televisión, exboxeadores y hasta fuegos pirotécnicos. Faltó nada más que apareciera el Mago Frank con el conejo Blas, porque de magia hablamos cuando vemos cómo el gobernador logra hacer desaparecer, frente a miles de asistentes, los problemas más grandes de San Luis Potosí.

Gallardo se subió al escenario como si fuera conductor de La Academia, enlistó obras de carretera, habló de programas sociales, y echó su ya clásico numerito de la “herencia maldita” el que le duro, solo nueve minutos en tribuna y hasta un Julión Álvarez cantando para hacer olvidar a la gente lo que nunca se dijo.

Lo que no apareció en ese informe —ni con reflector ni con teleprompter— fue el saldo real de su gobierno. Empecemos por el dato que más duele: 2 mil 203 víctimas de homicidio doloso en lo que va de su administración. Sí, dos mil potosinos asesinados desde 2021. En agosto celebraron que “solo” fueron nueve homicidios, como si en un estado la vida se contara con promociones de 3×2.

El show también omitió que el narcomenudeo está disparado como fuegos artificiales: más de 8 mil denuncias en ocho meses. Pero de eso no hubo gráficas bonitas. Tampoco se habló de los robos, de las extorsiones, ni de los secuestros, aunque ahí sí podría presumir que solo llevamos tres, porque al parecer ahora los indicadores se miden en el estilo de “pues podría ser peor”.

Y si de deudas hablamos, prepárense: la Dirección de Pensiones está al borde de la quiebra con un pasivo que ya ronda los 8 mil millones de pesos, de los cuales el 80 por ciento son cortesía de Gallardo. Claro, en el informe no hubo ni un renglón sobre eso. ¿Para qué arruinar la fiesta con cuentas pendientes?

A los maestros tampoco les llegó la mención. Más de mil 300 docentes de Telesecundaria siguen esperando la compactación salarial al nivel 07. Y mientras en Nuevo León dan bonos de 20 mil pesos, en San Luis siguen congelados en los 5 mil 500 de siempre, como un disco rayado. Gallardo les dice que los respeta… y los maestros responden que ese respeto no se refleja en la quincena, pues ya les debe más de mil millones de pesos.

Y ni hablemos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ahí Gallardo ya lleva casi 800 millones de pesos retenidos desde 2022. Con ese hueco financiero, el rector ya advirtió que quizá no alcancen para pagar sueldos ni aguinaldos. Pero en el informe no se habló de ese boquete: total, si la UASLP se tambalea, pues que se aguante.

Lo que sí dijo, con tono de estadista tropical, fue que en San Luis no hay oposición política. Según él, lo único que enfrenta es a una “casta intolerante que un siglo después sigue creyendo que soñar y tener son derechos exclusivos de un apellido, una posición social o un grupo político”. Ahí, más que gobernador, parecía adolescente despechado en fiesta de quinceañera reclamando que no lo dejaron bailar el vals.

El complejo siempre le aflora: hacerse menos para luego sobreactuar, jugar a víctima para acabar en verdugo. Es la fórmula que lo define.

Así que sí, hubo mariachis, hubo lonches, hubo invitados de lujo, hubo aplausos, vítores y globos verdes. Pero entre tanto confeti, lo que no hubo fue la verdad completa.

Gallardo domina un género único: la gobernanza espectáculo. Mientras en la Arena sonaba “Personal Jesus” de Marilyn Manson, afuera quedaban los reclamos de maestros, jubilados, universitarios y ciudadanos que saben que el verdadero informe está en las calles… y en las deudas que todos vamos a pagar.

Porque al final, en el informe de Gallardo, lo único que desapareció fue la realidad.