Esteban Espinoza / Rioverde SLP
Enclavada entre la vegetación del Ejido Puente del Carmen, en el municipio de Rioverde, San Luis Potosí, se alzan los restos de una antigua instalación hidroeléctrica conocida como La Planta, un sitio que con el paso de los años ha sido envuelto por la historia, el abandono y el misterio.
El lugar forma parte del Área Natural Protegida Parque Estatal “Palma Larga”, y aunque hoy solo quedan ruinas, a principios del siglo XX fue símbolo de progreso. Fundada en 1918, La Planta aprovechaba el caudal de los manantiales y arroyos de la zona para generar energía eléctrica, contribuyendo de manera decisiva al desarrollo y la modernización de Rioverde.
Su funcionamiento se vio interrumpido en 1930, cuando una fuerte inundación provocó su cierre definitivo. Posteriormente, las instalaciones fueron adaptadas como balneario, muy concurrido por los habitantes del municipio, pero con el tiempo cayó en el olvido y quedó abandonado. Actualmente, el paso de las aguas residuales por la zona ha acelerado su deterioro.
Entre los muros derruidos y la maleza, el sitio conserva un aire enigmático que ha dado origen a leyendas locales. Vecinos del lugar aseguran que, al caer la noche, es posible escuchar ruidos inexplicables y ver sombras que parecen moverse entre los restos de la antigua planta. Se dice que el lugar guarda las energías de los antiguos trabajadores o de quienes murieron durante la inundación que marcó su final.
Se cuenta que durante la Revolución Mexicana, el sitio fue escenario de ejecuciones y que los cuerpos de los ladrones eran colgados en los mezquites cercanos. Muchos aseguran que las almas de aquellos hombres aún rondan por los alrededores, alimentando el halo de misterio que envuelve a La Planta.
Hoy, este rincón de Rioverde permanece como un testigo silencioso del pasado industrial de la región y como escenario de las historias que, entre la memoria y la superstición, siguen cautivando a quienes se atreven a visitarlo.
