En un escenario legislativo atípico, las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política-Electoral en San Lázaro aprobaron el dictamen de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, la victoria fue pírrica: Morena se quedó solo en la votación frente al rechazo de sus propios aliados.
El dictamen logró avanzar gracias a la mayoría simple en comisiones, con un resultado de 45 votos a favor (exclusivamente Morena) y 39 en contra (bloque opositor y aliados de la 4T).
Pese al avance inicial, el futuro de la reforma es incierto. Para su aprobación definitiva en el pleno, se requiere mayoría calificada (334 votos). Sin el respaldo del Partido Verde y el Partido del Trabajo, Morena solo alcanza un máximo de 253 votos, lo que anticipa un inminente desecho de la iniciativa si no se logran acuerdos de último minuto.
Los argumentos de los aliados se centraron en la protección de las minorías y la necesidad de perfeccionar el diálogo: PVEM: El diputado Ricardo Astudillo señaló que, aunque coinciden en varios puntos, la propuesta debe fortalecerse para asegurar condiciones de igualdad en la competencia democrática. PT: El legislador Pedro Vázquez rechazó que su postura sea por “cuotas”, defendiendo que su voto en contra busca proteger los espacios de las voces minoritarias y argumentando que aún no se han agotado las vías de consenso.
Esta fractura legislativa pone a prueba la disciplina del bloque oficialista y obliga a Morena a iniciar una fase de negociación profunda con sus aliados si desea mantener el ritmo de las reformas constitucionales de la presente administración.
