Esteban Espinoza / Rioverde, SLP
Lo que inició como una jornada pacífica de promoción política terminó en un episodio de tensión en Rioverde, cuando funcionarios municipales interrumpieron y amedrentaron a militantes de Movimiento Ciudadano, así como al diputado local y dirigente estatal del partido, Marco Gama Basarte, mientras repartían propaganda en el crucero de la calle Porfirio Díaz y el bulevar Carlos Jonguitud Barrios.
De acuerdo con testigos y material videográfico difundido en redes sociales, los funcionarios —que en ningún momento se identificaron ni presentaron documentos oficiales— comenzaron a retirar suvenires, banderines, trípticos, gorras, camisetas y otros artículos que el equipo de Movimiento Ciudadano entregaba a automovilistas.
El momento más tenso ocurrió cuando el legislador exigió explicaciones sobre el fundamento legal de la acción, lo que derivó en un intercambio de gritos, empujones y amenazas. Testigos señalaron a un grupo liderado por Mike Verasteguí, ex director de la Instancia Municipal de la Juventud, acompañado por sujetos vestidos con camisas verdes, algunos con logotipos alusivos a la senadora Ruth González Silva y al alcalde Arnulfo Urbiola Román.
La actitud del grupo fue descrita como abiertamente agresiva, llegando incluso a advertir que regresarían “con la fuerza pública y más gente” para impedir la entrega de información ciudadana. En tanto, patrullas municipales permanecieron a la distancia, observando sin intervenir. Entre los agresores también fueron identificados presuntos elementos de seguridad vestidos de civil.
Aunque la confrontación no escaló a mayores, el grupo terminó retirándose ante los reclamos y abucheos de ciudadanos, quienes reprocharon:
• “¡Ya estamos hartos de que traten a la ciudadanía como su propiedad!”
• “¡Aquí no hay libertad de expresión!”
• “¡Son unos corruptos, nos amenazan y amedrentan como si esto fuera suyo!”
Este incidente se suma a la creciente preocupación sobre la intromisión de autoridades en actividades políticas de oposición, evidenciando que en la llamada “capital del mundo” las garantías para la libertad de expresión y participación política siguen en entredicho.


