Lo que nació como un proyecto financiado por migrantes y habitantes locales terminó en un desplante ciudadano hacia el alcalde Arnulfo Urbiola, tras presuntas amenazas de clausura si el Ayuntamiento no encabezaba el evento. “si el evento no era encabezado por el alcalde Arnulfo Urbiola, el espacio deportivo corría el riesgo de ser clausurado por Protección civil”
Rioverde SLP. – La inauguración de la nueva cancha de fútbol rápido en la comunidad de Buena Vista, que prometía ser un símbolo de unidad y esfuerzo autogestivo, se transformó este fin de semana en un escenario de inconformidad social y vacío ciudadano. Vecinos de Buena Vista y La Loma acusaron al Gobierno Municipal de intentar “adueñarse” de una obra financiada casi en su totalidad por la comunidad y el sector migrante.
La obra en cuestión destaca por su origen: el terreno fue una donación ejidal y la construcción se solventó gracias a las remesas de paisanos radicados en el extranjero y aportaciones de los residentes locales. Sin embargo, el ambiente de celebración se enrareció días antes del corte de listón.
Según testimonios de los organizadores, autoridades municipales —presuntamente operando a través de la presidenta del comité vecinal— lanzaron una advertencia contundente: si el evento no era encabezado por el alcalde Arnulfo Urbiola, el espacio deportivo corría el riesgo de ser clausurado.
La respuesta de la comunidad ante lo que consideraron una “apropiación indebida” de su esfuerzo fue el ausentismo. El rechazo se hizo evidente durante el acto oficial, donde la baja asistencia de los habitantes de Buena Vista y La Loma fue notoria.
“Es una falta de respeto. Este proyecto fue impulsado y pagado por nosotros y nuestros familiares en Estados Unidos. El gobierno no puso el dinero, pero sí quiso ponerse la medalla”, señaló un habitante de la zona que prefirió el anonimato.
Para intentar salvar el protocolo y llenar los espacios vacíos, el equipo organizador vinculado al municipio se vio obligado a Retrasar el evento por casi una hora , Convocar de urgencia a habitantes del ejido El Refugio (perteneciente al municipio vecino de Ciudad Fernández) para simular una audiencia nutrida.
El conflicto ha generado eco no solo en la localidad, sino también entre los clubes de migrantes que aportaron recursos. Los ciudadanos enfatizan que este tipo de acciones políticas desincentivan la participación ciudadana y el apoyo de los paisanos, quienes ven cómo sus esfuerzos son utilizados con fines de imagen gubernamental.
Hasta el momento, la administración municipal no ha emitido una postura oficial respecto a las acusaciones de coacción o sobre la falta de apoyo financiero en el proyecto que intentaron protagonizar.

