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Elisandra Hernández es la “Reina del Paisano 2026” en el Festival del Huapango Arribeño de San Ciro de Acosta

SAN CIRO DE ACOSTA. En un emotivo encuentro que celebra la identidad, la tradición y el fuerte vínculo con la comunidad migrante, fue presentada oficialmente Elisandra Hernández como la “Reina del Paisano 2026”, en el marco del emblemático Festival del Huapango Arribeño de este municipio.

Nacida el 3 de agosto de 2005 en Oxnard, California, Elisandra personifica a la generación mexicoamericana que tiende puentes entre dos naciones. Su herencia familiar está profundamente ligada a San Ciro de Acosta; es hija de Óscar Gabriel Hernández Orduña, originario de tierras sancirenses —con profundas raíces en el Rancho del Capadero y las familias Hernández, Saldaña, Ferretiz y Orduña—, y de la señora Sandra Magallón Mendoza, originaria de La Palma, Michoacán.

Desde su infancia, la nueva soberana ha destacado por su constancia. Compitió a nivel nacional en Estados Unidos en disciplinas como la gimnasia y el tae kwon do, y dedicó más de doce años al balompié, deporte en el que su gran desempeño le valió ofertas de becas universitarias.

Actualmente, Elisandra enfoca su disciplina en el ámbito académico, pues aspira a convertirse en médica cirujana especialista para impulsar el empoderamiento femenino en la medicina. Su excelencia le ha abierto las puertas en prestigiosas instituciones de la Universidad de California, como UCLA, UC Davis, UC Santa Barbara y UC Berkeley.

Para Elisandra, portar la corona de Reina del Paisano representa una enorme responsabilidad emocional y cultural. Su amor por el huapango arribeño es un legado familiar, ya que sus apellidos paternos han estado históricamente ligados a la preservación de esta música y poesía de la Zona Media.

“El huapango arribeño es una manifestación de identidad, memoria, resistencia y amor por las raíces; un puente cultural que une generaciones, comunidades y países”, comparte la soberana, quien reafirma que las tradiciones potosinas no conocen fronteras y se mantienen vivas en el corazón de los hijos de migrantes.