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Santa Rita, entre deuda creciente y malestar laboral: trabajadores denuncian despidos, retrasos y malos tratos

Esteban Espinoza / Rioverde SLP

El otrora emblemático Centro de Producción Santa Rita atraviesa una de sus etapas más críticas, con una deuda que continúa creciendo y un ambiente laboral marcado por inconformidades, retrasos en pagos y despidos que trabajadores califican como injustificados.

La crisis financiera del invernadero estatal se ha profundizado durante la actual administración estatal. De acuerdo con información contable del propio organismo, al cierre del primer semestre de 2026 sus pasivos alcanzaron los 274.8 millones de pesos, cifra que representa un crecimiento de 22.5 por ciento en apenas un año.

En junio del año pasado, los adeudos de corto plazo ascendían a 224.2 millones de pesos. Doce meses después, la carga financiera aumentó en 50.5 millones de pesos, evidenciando el deterioro de una empresa pública que durante años fue considerada referente de producción agrícola en la Zona Media.

A la complicada situación financiera se suma ahora el descontento entre trabajadores del invernadero, quienes han manifestado molestia por despidos que consideran injustificados, tardanza en el pago de salarios y prestaciones, así como presuntos tratos inhumanos por parte de nuevos administradores.

De acuerdo con las inconformidades expresadas por personal del centro de producción, el cambio en la conducción administrativa no habría representado mejoras en las condiciones internas; por el contrario, señalan un ambiente de incertidumbre laboral y preocupación por la estabilidad de sus empleos.

El panorama contrasta con el papel que durante décadas tuvo Santa Rita como uno de los principales proyectos productivos del Gobierno del Estado en la región.

Los estados financieros del Centro de Producción Santa Rita revelan que, de los 274.8 millones de pesos en pasivos, aproximadamente 264.1 millones corresponden a compromisos de corto plazo, mientras que otros 10.6 millones de pesos están registrados como pasivos de largo plazo relacionados con provisiones financieras.

La situación se complica todavía más porque una parte importante de las obligaciones financieras está contratada en moneda extranjera.

Los documentos oficiales reportan una deuda de 3 millones 228 mil 499 dólares, además de 4 mil 112 euros, que al tipo de cambio registrado al cierre de junio representaban alrededor de 56.5 millones de pesos.

Es decir, cualquier movimiento adverso en el tipo de cambio puede incrementar aún más la presión financiera sobre el organismo.

La crisis interna ocurre en un momento complicado para la agricultura protegida de San Luis Potosí.

La imposición de aranceles estadounidenses a las importaciones de tomate mexicano ha golpeado directamente a productores potosinos, particularmente a los dedicados a cultivos bajo invernadero.

Ante este escenario, el Centro de Producción Santa Rita ha buscado diversificar sus cultivos y explorar mercados diferentes, incluida la exportación de otros productos hacia Japón.

Sin embargo, a los problemas comerciales se suman los crecientes costos de producción, la falta de agua y ahora una delicada situación financiera que amenaza con profundizar el deterioro del proyecto.

Mientras las cifras oficiales muestran una empresa pública cada vez más endeudada, al interior del invernadero el malestar crece.

Trabajadores señalan que están pagando directamente las consecuencias de las decisiones administrativas, pues enfrentan incertidumbre laboral, retrasos en sus percepciones y despidos, mientras el pasivo del organismo continúa incrementándose.

El deterioro de Santa Rita plantea interrogantes sobre la conducción que el Gobierno del Estado ha dado a uno de los proyectos productivos más importantes de la Zona Media.

Lo que alguna vez fue presentado como ejemplo de productividad, generación de empleo y desarrollo agrícola, hoy enfrenta una deuda cercana a los 275 millones de pesos, problemas comerciales y una creciente inconformidad entre su plantilla laboral.

La crisis financiera y laboral obliga a exigir explicaciones sobre el destino del Centro de Producción Santa Rita y, sobre todo, sobre las condiciones en las que permanecerán los trabajadores que dependen de esta fuente de empleo.